Alergia a medicamentos

¿Que es la alergia a los medicamentos?

Las alergias a los medicamentos siguen siendo poco conocidas.

Los estudios han sido limitados y las reacciones alérgicas a veces son difíciles de diferenciar de otros efectos secundarios.

Sin embargo, no menos del 15 al 30% de los efectos adversos provocados por los medicamentos podrían ser de naturaleza alérgica.

¿A que se debe la alergia a los medicamentos?

Según datos recientes, uno de cada diez españoles presentan o han presentado durante su vida una alergia a algún medicamento.

Estas afecciones implican una intervención del sistema inmunitario frente a la sustancia que causa la alergia, la cual es llamada alérgeno.

Al principio, el medicamento alérgeno causa una respuesta específica del sistema inmunitario (fase de sensibilización), luego aparecen manifestaciones clínicas en una exposición posterior.

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Síntomas de alergia a los medicamentos

La reacción inmediata: Los síntomas de una reacción alérgica inmediata se manifiestan como las llamadas reacciones anafilácticas.

Principalmente afectan a la piel, el tracto respiratorio, el tracto gastrointestinal y el sistema cardiovascular.

Los síntomas típicos de la piel son enrojecimiento, sobrecalentamiento y picazón en la piel (urticaria).

Los síntomas más graves pueden llevar a problemas respiratorios y circulatorios, a un choque anafiláctico severo con paro respiratorio e insuficiencia cardiovascular.

Los síntomas generalmente son muy agudos, pueden progresar rápidamente y pueden ser potencialmente mortales.

Ocurren dependiendo de la forma de dosificación del fármaco desencadenante, generalmente entre 30 y 60 minutos después de la ingesta.

Las reacciones tardías: se observan con mayor frecuencia como un llamado exantema farmacológico: un sarpullido que generalmente ocurre después de más de seis horas, incluso algunas veces días después de tomar la medicación.

Es más común que la reacción anafiláctica.

La reacción alérgica puede manifestarse por:

Una reacción cutánea (urticaria, erupción)
Signos digestivos como vómitos
Calambres abdominales o diarrea
Trastornos respiratorios (tos, congestión nasal, estornudos …)
Irritación ocular
Ver edema de la laringe o shock anafiláctico con colapso de la presión arterial

Las reacciones farmacológicas particularmente graves y potencialmente mortales son “necrólisis epidérmica tóxica” (TEN) y “DRESS” (erupción farmacológica con eosinofilia y síntomas sistémicos).

Estas reacciones pueden ser desencadenadas por ciertos fármacos antiepilépticos, el agente para la gota alopurinol, antibióticos sulfonamida o agentes antirretrovirales necesarios para el tratamiento de la infección por VIH. Hay que tener  muy en cuenta a que medicamentos somos alérgicos, más si tenemos que tomar medicamentos para alergias.

En general, sin embargo, tales reacciones severas son muy raras.

Reacciones de alergia cruzada a los medicamentos

La reacción cruzada significa que la reacción al medicamento no solo ocurre con un medicamento específico, sino también con otros medicamentos que están relacionados estructuralmente o que tienen propiedades similares.

En reacciones alérgicas, el sistema inmunitario de un ser humano puede reaccionar a diferentes grupos de sustancias que son similares en estructura (por ejemplo, varias penicilinas o cefalosporinas).

También en las reacciones de intolerancia, hay reacciones cruzadas, es decir cuando las medicinas tienen un mecanismo de acción similar (por ejemplo varios fármacos antiinflamatorios no esteroideos).

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Tratamiento para la alergia a los medicamentos

La principal medida para prevenir las posibles alergias a medicamentos es la de utilizar en cualquier circunstancia, sólo aquellos fármacos que realmente se precisen y durante el tiempo que sea preciso.

Fuentes potenciales de inducción de alergia son los fármacos auto prescritos o los tratamientos antibióticos precozmente interrumpidos.

Conviene remarcar, la importancia de no etiquetar de alérgica “cualquier reacción” relacionada con el consumo de un fármaco, pues muchas de estas reacciones pueden ser de otro origen: efecto secundario, toxicidad, intolerancia o interacción con otros fármacos.

Es el alergólogo el qué tiene que hacer el diagnóstico de la alergia a los fármacos.

Si una alergia a un medicamento o intolerancia a un medicamento está asegurada o es probable por opinión médica, se debe evitar el medicamento correspondiente.

Si el medicamento correspondiente es prescindible en el futuro o si hay medicamentos alternativos disponibles, deben discutirse con el médico.

Si no hay opciones de tratamiento alternativo, consulte con el alergólogo.

Él puede aconsejar si se puede continuar con el tratamiento y cómo hacerlo.

En cualquier caso, la persona afectada debe recibir un documento en el que se indiquen los medicamentos a los que es alérgico, las posibles reacciones cruzadas y medicamentos alternativos.

Los pacientes siempre deben llevar consigo este documento para la alergia y además siempre deben informar a sus médicos, enfermeras o farmacéuticos sobre su alergia o intolerancia a los medicamentos.

Los pacientes alérgicos a un fármaco deben prestar especial atención con la administración de medicamentos diferentes a aquel al que es alérgico por las posibles reacciones cruzadas.

Las precauciones que se deben tener presentes son iguales a las de cualquier otro paciente no alérgico. Si el paciente precisa, por la razón que sea, un determinado medicamento y no guarda relación farmacológica con aquel al que es alérgico, no debe tener temor a tomarlo.

Alergia a los medicamentos AINES

Para evitar el consumo encubierto de un fármaco hay que estar muy atentos a la composición de los medicamentos, pues un mismo principio activo es común en varios preparados.

Así, por ejemplo, la aspirina (ácido acetilsalicílico) está presente en multitud de medicamentos con indicaciones terapéuticas diversas.

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La aspirina forma parte de un grupo de medicamentos que se conocen como AINES (antiinflamatorios no esteroideos), todos ellos actúan como antiinflamatorios al inhibir la enzima ciclo-oxigenasa.

Al compartir el mismo mecanismo de acción, la administración de cualquiera de estos AINES puede provocar en un individuo la misma reacción alérgica.

El médico especialista en alergias indicará en cada caso qué fármacos se deben evitar y cuáles pueden ser útiles como alternativa terapéutica.

Es un error muy frecuente pensar que por haber tolerado sin problemas un determinado fármaco, cómo la penicilina por ejemplo, no es posible hacerse alérgico al mismo a posteriori.

En realidad sucede precisamente lo contrario: sólo podemos ser alérgicos a aquello con lo que se ha contactado.

Durante alguno de los contactos previos con el fármaco es cuando se desarrollan anticuerpos contra este fármaco.

En un posterior contacto con el mismo fármaco u otro relacionado química o estructuralmente, se desencadenará la reacción alérgica con todos sus síntomas.

Así pues, salvo en circunstancias especiales, no es posible ser alérgico a un fármaco si no se ha utilizado previamente.

¿Alergia a los medicamentos que hacer?

Si sospecha que existe una alergia a un medicamento, es esencial hablar con su médico tan pronto como sea posible.

Como en cualquier alergia, la multiplicación de contactos con la sustancia alérgica aumenta el riesgo de desarrollar una reacción grave. El medicamento puede no ser esencial o puede ser reemplazado por otro sin peligro.

En el hospital, también puede ofrecerle que tome un antihistamínico o corticosteroide antes de administrar el medicamento, solo cuando sea absolutamente necesario, para evitar cualquier riesgo de reacción alérgica grave.

Finalmente indicar que puede ser útil pedir una opinión en una consulta especializada en alergias.

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Las alergias a los medicamentos siguen siendo poco conocidas. Los estudios han sido limitados y las reacciones alérgicas a veces son difíciles de diferenciar de otros efectos secundarios.  Sin embargo, no menos del 15 al 30% de los efectos adversos provocados por los medicamentos podrían ser de naturaleza alérgica.